Podríamos entrar en un inmenso debate pero eso será mejor dejarlo para un café, y por ahora me atreveré a definir una estrategia sustentable como aquella que surge de la puesta en valor de los potenciales que nos son propios y que, por tanto, nos ofrece una total autonomía de actuación para alcanzar nuestros objetivos.
Conscientes en todo momento de nuestro objetivo último, tanto las personas como las organizaciones debemos orientar nuestros pasos por aquellos derroteros que nos permitan transformar nuestros potenciales en capacidades reales. De esta manera no sólo alcanzamos nuestros objetivos sino que vivimos, como individuos o como organizaciones, una evolución basada en nuestras propias capacidades que nos hace más resilentes y nos predispone en una mejor situación para afrontar nuevos retos.
¿Seguímos hablando? Tomemos ahora ese café ;)