Ante una situación de fraccionamiento y falta de liderazgo claro en los dos “grandes partidos” podría ser que los dirigentes en el ámbito estatal, en el ejercicio legítimo de sus acciones para mantenerse/recuperar el poder en el Estado, realizasen una jugada de legitimidad más dudosa a través de las cesiones de cara a las comunidades autónomas, llegando incluso a sacrificar gobiernos del mismo color por un objetivo de gobernabilidad en el estado.
O dicho de otra manera, ¿estaría dispuesto ZP a sacrificar a Patxi López o a no ganar en Canarias por mantenerse en La Moncloa con apoyos del PNV y Coalición Canaria?
He hablado en muchas ocasiones con amigas y amigos acerca de la terrible situación que estamos viviendo en la política. Diferimos en muchas cuestiones pero coincidimos en que esto se debe fundamentalmente a una asoluta falta de liderazgo, entendido el liderazgo en un sentido más puro que el simple “jefe”, un liderazgo basado en valores que motive a través del ejemplo y al que nos gusta imitar en cuanto a sus excelsos comportamientos.
La poca altura de miras y nivel de algunos líderes políticos, ha hecho que finalmente todo se mueva en función de distintas estrategias por el poder, en lugar de utilizar criterios rigurosos y realistas o, en ocasiones simplemente el sentido común.
También coincidimos en el pronóstico de que ante esta situación, estábamos a un paso de que la demagogia que apela a los sentimientos entrase en la política, como ocurrió en los USA con Obama o antes en Italia con Berlusconi o en Venezuela con Chávez (casos para todos los gustos).
Simplemente para ilustrar esta tendencia de sentimentalización de la política y sin ninguna intención de restarles mérito ya que creo que ambos son muy buenos caminos previos a entrar en política, los ejemplos como el de Joan Laporta (ex Presidente del Barça) o Juan López de Uralde (de Greenpeace España), son una señal más de que se intenta avanzar en la lína de influír sobre la decisión de voto baasándose más en la identificación personalista, partidista, dogmática que en la valoración razonada de propuestas políticas y alternativas de gestión pública.
La responsabilidad sigue siendo nuestra, pero cada vez las alternativas son menos diferentes y por lo tanto somos menos libres en la democracia.
La pasada campaña en las elecciones Portuguesas, el candidato de Bloco de Esquerda tenía un slogan que me parecía fantástico, totalmente en contra de esta propuesta de los socialistas, muy diferente que una decisión socialista.
El slogan, que podría dar mucho que debatir desde el sentido común era algo así “Ni un despido más en empresas con beneficios”.
Ahora planteemos el razonamiento al revés, qué cantidad de beneficios deberían obligar a contratar personas?
Es que nos aburrimos de los problemas que se alargan en el tiempo y por eso ZP empieza su debate sobre el estado de la nación centrándose en la sentencia del constitucional ante estatut y por eso ahora la decisión sobre las corridas de toros en Cataluña tiene tal repercusión en las noticias.